POETRIA MINOR

O "Los Poetas Menores" de El Capaneo:
un hermano menor, pero ruidoso e inquieto,
que quiere salir a jugar...


Abrimos esta sección de poetas jóvenes y desconocidos (algunos, aun para sí mismos), que decidió retoñar de las entrañas del gigante CAPANEO, alimentándose de su POETRIA MAIOR.

Poetria, para que puedan darse cita los ejercicios de creación y traducción poética de los amigos.

"Minor", como un gesto de reverencia conmovida que hacemos hacia los grandes poetas (porque reconocemos la grandeza), pero no menor en dignidad, porque surge del mismo palpitar humano del corazón.

Un seminarium, un "semillero": una escuela de poetas y traductores...
Para cuidar a los hermanos menores.


Revista Universitaria El Capaneo




Dvořák: el vals insistente del deseo de la vida

Antonin Dvořák (1841-1904)

Serenata en mi mayor, opus 22.
Segundo movimiento: Tempo di valse


"Cuerpos y Almas" de Maxence Van der Meersch

“-Sí. Ya no se cree en nada, el mundo se le ha revelado a usted como un caos azaroso, en el camino sólo se encuentra egoísmo, egoísmo de ambición, de dinero, egoísmo de familia, egoísmo de amor…Uno se siente seguro de la vacuidad de todo y súbitamente, se encuentra en su camino a alguien, un rostro humano, una sinceridad, una rectitud, una abnegación que resucita el enigma, que plantea de nuevo el problema, todo el problema de nuestro destino.”

Olivier Guerran

En esta cita se resume el hilo primordial de esta magnífica obra. Su autor, Maxence Van der Meersch, vivió en Francia durante la primera mitad del siglo 20. Maxence nos inserta sin censuras en la sociedad francesa de 1920 para provocarnos con una multitud de preguntas :
¿Dónde encontramos la Verdad? ¿Existe un camino? ¿En qué debemos creer? ¿En donde radica la belleza de la vida?

El drama constante es, sin duda, fiel reflejo de la propia vida de Maxence. De pequeño se vio enfrentado al horror de la guerra en su tierra natal; ya joven, tuvo que distanciarse de su padre por enamorarse de Thereze, una chica francesa de origen humilde, quien será no sólo su esposa, sino además la inspiradora de muchas novelas; y, luego, la impotencia frente a la tuberculosis que padeció Thereze.
El problema del hombre y su destino es descrito a través de las vidas de Jean, Michel, Mariette y Fabienne Doutreval, una importante familia de médicos de Angers (Anjou, Francia). Cada uno irá forjando un rumbo diverso a la par de sus elecciones personales. Aunque la descripción de las intervenciones quirúrgicas, realista hasta la crudeza, puede acaparar nuestra atención, la gran protagonista es la dimensión moral y espiritual de los personajes. El quirófano es, de hecho, el escenario en donde se juega todo el drama de la conciencia que tiene cada uno del significado de la vida.
El problema del destino personal es la cuestión de este libro: ¿cuál es la naturaleza del deseo que nos constituye? ¿Qué certeza puede darle consistencia definitiva a nuestro camino? ¿Qué puede colmar nuestras ansias?

“Tú has elegido el mejor camino”, le dice Jean Doutreval a su hijo. ¿Cuál será?

Lucas

N.B.: Ojo avizor por esta joyita. El libro, aunque de hecho tenga múltiples ediciones renovadas asiduamente (Alfaguara, Alianza, Andrés Bello, Porrúa, etc.), en la práctica no es tan fácil de conseguir, en comparación con los libros que pululan cotidianamente en las estanterías de la calle Corrientes. A medida que encontremos lugares de venta del libro, los iremos colgando. Si alguien se entera, avise.

The Doctor (1887)


Sir Luke Fildes, nace en Liverpool en 1843. Fue adoptado por su abuela, una mujer muy activa políticamente. Fildes heredó de su abuela la atención por los pobres. De hecho, ellos son los personajes principales de sus primeros trabajos. En 1887 Fildes decide hacer un cuadro llamado The Doctor, a partir de la experiencia de la muerte de su propio hijo.

¿Qué es lo que le permite tener una actitud semejante frente a la impotencia, frente al dolor sin negarlos, ni quitarle un ápice de dramaticidad? Esta actitud no puede nacer sino del uso de la razón en el culmen de su plenitud, una razón que busca, que lanza al hombre, una razón que ante la frontera del misterio, del límite no se derrumba sobre sí misma sino que se abre a la totalidad. Así el doctor sostenido por la esperanza cargada de razonabilidad y un profundo deseo de aliviar el sufrimiento de sus pacientes, encarna la esencia de la medicina en su trama más original.

Carlos B.

Después de las Elecciones

Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Octubre 2007

¿A dónde van las palabras que no se quedaron?
¿A dónde van las miradas que un día partieron?
¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿O se acurrucan, entre las hendijas, buscando calor?
¿Acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van?
¿Y a dónde van? ¿a dónde van?
Silvio Rodríguez


Vivimos una semana de elecciones. ¿Nos basta quedarnos en el “ganó tal” o en el “tal sacó tanto porcentaje”? Parece faltarnos una pregunta ¿y yo qué saqué? Sobre todo para los que “militamos” –sólo apoyando a un partido en nuestro caso– haciendo malabarismo entre finales, parciales y el trabajo, todo ese esfuerzo no puede haber sido sólo para lograr sumar algunos votos. Sea que hayamos ganado o no. Más aún si no ganamos, ¿para qué lo hicimos? ¿Para qué arriesgamos una materia o simplemente dimos el tiempo en el que estaríamos haciendo mil otras cosas? Si no hacemos el trabajo de pensar en esto, las cosas pasan, y se van, y no nos vuelven ni siquiera un poco más hombres.
Para nosotros repartir un volante fue, primero, decir quiénes somos, que estamos heridos por una Belleza –como cuando uno se enamora y está lleno de la mirada del que ama–, que nos hizo y nos hace ser amigos y nos lanza a querer vivir todo a ese nivel. Y nos lanza, por tanto, a querer que la facultad sea no un lugar de paso sino nuestro lugar, donde todo lo que soy y deseo se pone en juego. Es decir, donde se ayude a que nos apasione mil veces más aquello por lo que uno empezó su carrera, donde se posibilite estudiar y se favorezcan tanto las condiciones materiales –desde las aulas y la biblioteca hasta los baños– como las relaciones humanas y académicas entre estudiantes y profesores. Un lugar habitable.
Segundo, fue un momento donde nos encontramos con otros estudiantes, queriendo conocer sus preguntas, incertidumbres y esperanzas. Así, ese momento de dar el volante se hizo único y cobró un valor eterno. Nos sorprendimos de ver que sus preguntas son las nuestras y que muchos también esperan vivir la facultad como nosotros queremos.
En este último tiempo, el escepticismo que vivíamos en relación con la política se había transformado en esperanza. Después de esta semana se convirtió en urgencia: no podemos esperar a que estén en el centro o en el consejo los que queríamos o votamos para que las cosas cambien. Queremos que la facultad sea un lugar así AHORA.
La política se vuelve interesante cuando demuestra que puede hacer que las cosas cambien, más allá de quien esté de turno. Cuando demuestra que lo que yo quiero, necesito y me interesa tiene cabida. Cuando nos lanza en nuestras iniciativas. Cuando lucha no sólo por problemas nacionales y mundiales, sino antes que nada por responder a necesidades concretas que tengo yo o el que estudia conmigo. Sólo así la política puede volver a atraernos.
Terminamos la semana reconociendo: ganamos. No por tener un puesto en el consejo o alguien en el centro, sino porque nos jugamos por lo que nos interesa y esto nos dio el impulso para querer comenzar un camino que es un desafío: dejar de hablar y empezar a hacer, porque como dice T. S. Eliot en los Coros de "La Roca": “Si los hombres no edifican/ ¿cómo vivirán?”. Lo mismo se puede preguntar cada uno: ¿Si no construyo, cómo vivo?
Por ejemplo, a partir de la herida de Belleza de la que hablábamos, a uno de nosotros se le ocurrió hacer un ciclo de música clásica que empieza el miércoles. Para que todos vibren como vibramos nosotros delante de algunas obras. Esto, sin embargo, no nos basta. Nos damos cuenta de que no podemos dar respuesta a todas nuestras necesidades solos, y entonces nos juntamos con los que percibimos que tienen estas inquietudes para llevar a la acción propuestas realizables.
Por eso te proponemos empezar a SER el “centro” de estudiantes, porque éste está hoy y estará mañana, allí donde algunos estudiantes estén inquietos y usen su creatividad en pos de iniciativas realizables y, por sobre todo, que respondan a problemas concretos. El centro de estudiantes podemos ser todos los días cada uno de nosotros.

Cinthia (Letras)
Belén (Filosofía)
Nicolás (Historia)
Marcos (Letras)
Cecilia (Cs. Educación)
COMUNIÓN Y LIBERACIÓN UNIVERSITARIOS
Buenos Aires
comuniónyliberacion@gmail.com

Si los hombres no construyen, ¿cómo vivirán?
Thomas S. Eliot


The river flows, the seasons turn,
The sparrow and starling have no time to waste.
If men do not build
How shall they live?
When the field is tilled
And the wheat is bread
They shall not die in a shortened bed
And a narrow sheet. In this street
There is no beginning, no movement, no peace and no end
But noise without speech, food without taste.
Without delay, without haste
We would build the beginning and the end of this street.
We build the meaning:
A Church for all
And a job for each
Each man to his work.

(Choruses from ‘The Rock’, 1936)

El río corre, las estaciones vuelven,
el gorrión y el estornino no tienen tiempo que perder.
Si los hombres no construyen,
¿cómo vivirán?
Cuando el campo está labrado
y el trigo es pan,
no morirán angostados en su lecho
,
bajo una sábana estrecha. En esta senda
no hay comienzo, ni movimiento, ni paz, ni fin,
sino ruido sin palabra, alimento sin gusto.
Sin demoras, sin apuros
construiríamos el comienzo y el fin de esta senda
.
Construimos el sentido:
una Iglesia para todos
y un trabajo a cada uno.
Cada uno a su trabajo.

Elecciones 2007: Esta vez empiezo yo

Ante las elecciones de Centro de Estudiantes en la Facultad de Filosofía y Letras. UBA

Ya es un hábito, desde hace tres años, escribir algo a raíz de las elecciones. Mi primera participación en la política se podría definir como reactiva. Reaccionaba porque tapaban la cartelera, de mis amigos y mía, con afiches políticos en la semana de elecciones. ¿Cómo no reaccionar cuando tapan el lugar donde plasmás lo que sos, lo que te interesa?

El primer año sólo agradecí irónicamente -después de arrancar los afiches políticos de nuestra cartelera- que los partidos la respetaran, teniendo toda la facultad para empapelar.
El año pasado, que se haya repetido el mismo incidente nos llevó a preguntarnos por la situación de la política en relación con nosotros. ¿Por qué mostramos apatía hacia los partidos de la facultad, o peor aún, hacia el "hacer política"? Estas preguntas nos permitieron darnos cuenta de la desproporción que sentíamos entre quienes quieren representarnos y nosotros, por la falta de comunicación, de representación de intereses, de identificación con las propuestas que, aunque justas, son lejanas a los problemas que nos toca afrontar a diario.
Pero este año empiezo yo. No voy a esperar a que vuelvan a tapar nuestra cartelera para decir lo que me interesa. No me interesa y no nos interesa –y aquí se suma a hablar también cada uno de mis amigos-, ser reactivos. Nosotros también somos protagonistas en estas elecciones. ¿Cómo? ¿Por qué?
Aunque no nos presentamos como candidatos, reafirmamos: somos protagonistas.
Nos interesa lo que estudiamos. Cada uno de nosotros tiene su propio romance, su propia historia con la carrera que eligió y elegimos en cada cursada. Y estamos –con las fuerzas que tenemos -delante de lo que surge: una materia que me gusta, encuentros con compañeros, imprevistos; pero también nos ponemos delante de las dificultades, sean las que surgen a la hora de estudiar, sea el desgano que produce el transcurrir de la cursada, sean los conflictos docentes.
A nosotros, protagonistas de nuestra historia, ¿qué nos interesa de la política? En principio quisiéramos gustar de ella como de las otras cosas, porque si no hay un atractivo, sólo nos volvemos reactivos. Pero entonces ¿con qué o con quién nos identificamos? No nos interesa cómo está armado el campo de juego: no nos representan ni la derecha ni la izquierda como tales, sino más bien personas de las que nos sentimos cercanos, por las mismas inquietudes y deseos de construir. Nos interesa encontrar a quienes les importa que las cosas funcionen en la facultad.
Ahora bien, para que algo cambie, con la misma gente o con gente nueva, no pretendemos de quienes asuman que puedan resolver todo, ni el darse cuenta de todas las dificultades, ni encontrar soluciones eficientes. Sí esperamos que den espacio, que estén abiertos al diálogo. Necesitamos, de quienes quieran representarnos, que den espacio a las propuestas que surgen de los estudiantes, a partir de lo que a uno le interesa o vive: desde los planes de estudio hasta los problemas de la fotocopiadora y la biblioteca.
Votamos positivamente: no el mal menor, sino buscando a quienes creemos que nos brindan este espacio. En estas elecciones votamos a “En Acto”. Votar así es una apuesta. Pero quien no apuesta no gana y nosotros queremos ganar.

Belén de Filosofía
Nicolás de Historia
Cinthia y Marcos de Letras
Cecilia de Cs. de la Educación
COMUNIÓN Y LIBERACIÓN UNIVERSITARIOS. Buenos Aires
comuniónyliberacion@gmail.com


Campaña Tiempo de Educar


Nueva ley de educación: para que nadie se apropie de lo que es responsabilidad de todos

Ante el borrador de la nueva ley provincial de educación en SANTA FE, ya se han expresado algunas voces de gremialistas y políticos. Nosotros (padres, educadores, ciudadanos) también tenemos derecho a que se nos escuche.

Una lectura atenta y realista, basada en nuestra experiencia y ajena a prejuicios ideológicos e intereses sectoriales corporativos, nos ha permitido descubrir en la norma en discusión pilares de incuestionable valor y novedad, que nos devuelven la esperanza de que es posible una educación verdaderamente humana.

El reconocimiento de la educación como “política de estado” y como “cuestión de todos”, que para sostenerse en el tiempo requiere de la participación responsable de las familias y de toda la sociedad; la jerarquización de la profesión del docente, valorado en sus derechos y alentado al perfeccionamiento en el cumplimiento de su elevada misión; la igualdad de oportunidades educativas como objetivo impostergable que requiere del esfuerzo mancomunado del Estado y la sociedad civil; el respaldo prioritario y sin discriminaciones a todas las escuelas que atienden a los sectores de menores recursos; y la apertura de la razón, sin censuras ni reduccionismos, a todas las dimensiones de la persona humana, son sanos y valientes principios para una genuina renovación.

Es por ello que, sabiéndonos responsables de la educación, apoyamos las siguientes propuestas:

1) Creación del Consejo Consultivo para la política educativa del estado provincial, conformado con los representantes de los gremios docentes y no docentes, de los padres, de las universidades, de las iglesias, de los sectores empresarios y de los legisladores, porque permite institucionalizar la participación protagónica de la sociedad civil en un asunto que es de todos y por lo tanto, en el que las decisiones no pueden quedar en manos de unos pocos interlocutores.
Este Consejo es garantía real contra todo intento privatista en cualquiera de sus variantes, impidiendo que, tanto el mercado como las corporaciones gremiales o la misma burocracia oficial, se “apropien” de la educación, divorciándola de la sociedad.

2) Jerarquización de la profesión docente y creación de una carrera profesional que considere el buen desempeño, la capacitación, la antigüedad, los méritos profesionales y los aportes al mejoramiento de la calidad educativa de la institución a la que pertenece. La evaluación del desempeño de los docentes ha sido recomendada recientemente por la totalidad de los Ministros de América Latina y el Caribe en la Declaración de Buenos Aires, realizada el 30 de marzo de 2007. Entre todos los sectores deberían acordarse las formas de implementación de esta evaluación, a fin de que se realice con criterios de justicia y transparencia, de que contribuya al logro de una educación de buena calidad para todos, y de que se eviten efectos no deseados como el individualismo.

3) Atención preferencial de los sectores sociales más pobres y de las escuelas de gestión oficial y privada a las que asisten, mediante políticas de promoción de la equidad educativa en las que el Estado provincial preste asistencia técnico pedagógica, y junto al Estado Nacional provea de libros, materiales, equipamiento, e infraestructura adecuada a los alumnos y las escuelas que se encuentren en situación socioeconómica desfavorable.

4) Libertad de educación para todos. Compartimos el ideal propuesto de que todos los padres, y no sólo aquellos que cuentan con recursos para abonar el arancel, puedan elegir para sus hijos el establecimiento de su preferencia, tal como lo establece la Constitución Provincial, la Ley Nacional de Educación, el Pacto de San José de Costa Rica y la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Una sociedad verdaderamente pluralista y democrática es la que asegura la efectiva libertad de educación para todos sus miembros.

5) Apoyo estatal a las escuelas privadas que atienden a los sectores de menores recursos. Para hacer realidad la libertad de elección para todos y la igualdad educativa antes mencionadas, el presupuesto del Estado debe prever partidas para mantenimiento, infraestructura, libros, equipamiento, planes y programas, de las escuelas de gestión privada que atienden a sectores de menores recursos, porque los padres no tienen posibilidades de contribuir con una cuota a su sostenimiento. (Por ejemplo, en la ciudad de Santa Fe, las escuelas de los barrios; Centenario, San Lorenzo, Villa del Parque, Santa Rosa de Lima, Yapeyú, Barranquitas, Acería, Estanislao López, Nueva Pompeya, Altos del Valle, Alto Verde, etc.)

6) Apertura de la razón a todas las preguntas y reconocimiento sin censuras de todas las dimensiones de la persona. Entendemos que el fin de la educación es la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida, que posibilite su realización en las dimensiones cultural, social, estética, ética y religiosa. La inclusión de la dimensión religiosa significa reconocer en el hombre su constitutiva apertura a la totalidad, su relación y su búsqueda de Infinito, conforme a las opciones razonables y libres de cada persona. Se trata de ampliar la razón, lo propio del hombre, de no censurar nada en la búsqueda de respuestas a los interrogantes últimos de la existencia.

Tiempo de Educar
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